Cuando liderar ya no significa estar en todo
Crecer como líder también implica aprender qué dejar de hacer para que el equipo pueda asumir más.
A muchos líderes se les está pidiendo gestionar personas con una lógica distinta a aquella con la que aprendieron a crecer.
Ayer conversaba con un jefe de un área financiera en una empresa consolidada. Me contó que ahora tiene metas vinculadas a la gestión de su equipo. Debe sustentar contrataciones, renovaciones y desvinculaciones, identificar quiénes están creciendo y definir qué capacidades necesitan desarrollar.
“Tengo mil cosas más que hacer”, me dijo (sí, se escuchaba con carga)
Durante gran parte de su carrera, fue reconocido por conocer la operación, resolver problemas, hacer seguimiento y asegurar que los resultados se cumplieran. Hoy sigue siendo responsable por esos resultados, pero se espera que los alcance con menos intervención en cada detalle y mayor capacidad para dar dirección y generar autonomía.
En su último feedback se lo dijeron con claridad, dejar de estar metido en lo operativo no es descuidar su función, es la forma de empezar a empoderar y desarrollar a su equipo.
El desafío es que esa transición no siempre resulta evidente. Evolucionar el liderazgo también implica una conversación compartida. La empresa necesita dar claridad, herramientas y espacios de desarrollo mientras que los líderes necesitan revisar qué prácticas todavía les funcionan y cuáles deben empezar a soltar para crecer junto con su equipo.
No se trata de dejar de gestionar el resultado, sino de entender que, en determinado momento, la capacidad del equipo se convierte en una de las principales formas de alcanzarlo.